Desde la doctrina de "máxima presión" de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, hasta la resistencia de Jamenei y el rol clave de Arabia Saudita, un repaso por las figuras centrales de la guerra.

- Donald Trump (Presidente de Estados Unidos)

Pese a sus promesas de erigirse como un pacificador global, el mandatario estadounidense ha adoptado una línea implacable contra Irán. Durante su primer mandato, fue el arquitecto de la retirada del acuerdo nuclear de 2018 y de la doctrina de "máxima presión" económica y diplomática. En el último año, respaldó abiertamente los bombardeos israelíes a instalaciones atómicas y lanzó reiteradas advertencias de golpear "muy fuerte" si el régimen iraní reprimía a los manifestantes. A pesar de haber reanudado conversaciones indirectas en febrero, terminó optando por la vía militar.

- Alí Jamenei (Líder Supremo de Irán)

A sus 86 años, personifica la postura desafiante de la república islámica. En el poder desde 1989, tiene la decisión final en todos los asuntos de Estado y es el principal supervisor del programa nuclear, cuyo desarrollo defiende como un "derecho soberano" con fines civiles. Ha cimentado su política exterior en la expansión de la influencia iraní en Líbano, Siria, Irak y Yemen. Escéptico de la diplomacia occidental, advirtió recientemente que si Estados Unidos iniciaba un ataque, desataría una "guerra regional", asegurando que su país nunca se rendirá.

- Benjamin Netanyahu (Primer Ministro de Israel)

El líder israelí ha denunciado durante décadas que las ambiciones nucleares, el arsenal de misiles y el financiamiento a grupos armados por parte de Irán representan una amenaza existencial para su país. Netanyahu fue el principal impulsor de la acción militar, materializada inicialmente en la guerra de 12 días de junio de 2025 y profundizada en los ataques actuales. En paralelo a la ofensiva bélica, ha apelado directamente al pueblo iraní para que se rebele y derroque a la cúpula religiosa de los ayatolás.

- Reza Pahlavi (Líder en el exilio)

El hijo mayor del último sah de Irán, de 65 años, busca posicionarse como el líder de una transición democrática y secular, capitalizando los recientes gritos de "Pahlavi volverá" en las masivas protestas internas. Radicado en Estados Unidos desde la Revolución Islámica, ha pedido abiertamente a Washington y a Donald Trump que intervengan para derrocar al régimen. Sin embargo, es una figura profundamente divisiva dentro de la propia oposición iraní: se le cuestiona su estrecho vínculo con Israel y su negativa a condenar los abusos cometidos durante el gobierno de su padre.

- Mohamed bin Salmán (Príncipe heredero de Arabia Saudita)

El gobernante de facto saudita representa la compleja postura de los Estados del Golfo: celebran el debilitamiento de su rival chiita, pero temen que el conflicto desate un caos regional. Aunque en 2017 bin Salmán llegó a comparar a Jamenei con "Hitler", en 2023 restableció relaciones con Teherán bajo la mediación de China. Su prioridad actual es la estabilidad para garantizar la transformación económica de su país (basada en el turismo y los negocios). Por ello, pidió prudencia a Washington y prohibió que los ataques contra Irán se lancen desde territorio saudita, donde EE. UU. posee bases militares.